Ofrecer conexión WiFi en un evento es hoy por hoy algo imprescindible. Los asistentes lo dan por hecho, ya que necesitan Internet para consultar información, utilizar aplicaciones, compartir contenidos en redes sociales o trabajar. Al mismo tiempo, los organizadores, expositores y proveedores dependen de la conectividad para gestionar diferentes servicios.
Pero poner una red WiFi a disposición de cientos o miles de personas no debería reducirse a instalar varios puntos de acceso y facilitar una contraseña. Si la red está mal configurada o se deja completamente abierta, puede convertirse en un punto débil que comprometa la seguridad de los usuarios y también la del propio evento.
¿Qué puede ocurrir exactamente? Desde la creación de redes falsas hasta la interceptación de información o el acceso no autorizado a otros dispositivos. Hoy te explico algunos de los principales riesgos que conviene tener en cuenta.
¿Qué significa realmente que una red WiFi esté abierta?
Una red WiFi abierta es aquella a la que los dispositivos pueden conectarse sin introducir una contraseña para establecer la conexión inalámbrica. Es habitual encontrar este tipo de redes en espacios públicos porque facilitan enormemente el acceso: el usuario selecciona el nombre de la red y puede empezar a navegar.
El problema es que la ausencia de mecanismos adecuados de protección puede facilitar determinados ataques. La Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras de Estados Unidos (CISA) advierte de riesgos asociados a las redes inalámbricas públicas, entre ellos la interceptación de tráfico, los puntos de acceso falsos y los accesos no autorizados.
Esto no significa que cualquier persona conectada a una WiFi pública pueda automáticamente ver las contraseñas o archivos de los demás usuarios. Las conexiones HTTPS, las aplicaciones correctamente protegidas y otros mecanismos de seguridad reducen considerablemente estos riesgos.
El problema es que cuando la infraestructura está mal diseñada o se combina una red abierta con dispositivos y servicios que tampoco están correctamente protegidos, los riesgos son mucho mayores.
Riesgos de tener una red Wifi abierta durante un evento
1. Creación de redes WiFi falsas
Uno de los riesgos más conocidos es el denominado “evil twin” o “gemelo malvado”. Consiste en crear una red que imita el nombre de la WiFi legítima del evento para conseguir que los asistentes se conecten a ella.
Por ejemplo, si la red oficial se llama “FeriaMadrid_WiFi”, un atacante podría crear otra con un nombre prácticamente idéntico. Si el dispositivo del usuario se conecta a la red falsa, su tráfico pasa inicialmente por la infraestructura controlada por el atacante.
Esto puede utilizarse para intentar engañar al usuario, redirigirlo a páginas fraudulentas o recopilar determinados datos. CISA identifica precisamente los puntos de acceso falsos como una amenaza característica de las redes inalámbricas públicas.
2. Interceptación de información
Una red inalámbrica abierta tradicional no proporciona el mismo nivel de protección que una red correctamente cifrada. Esto puede facilitar que un atacante situado dentro del alcance de la señal intente observar o manipular determinadas comunicaciones.
Este riesgo es especialmente delicado cuando los usuarios acceden a servicios que no utilizan correctamente el cifrado o cuando aceptan certificados, avisos o páginas de acceso sospechosas. La información potencialmente expuesta puede incluir datos personales, credenciales u otros contenidos intercambiados durante la navegación.
Por eso, que una página utilice HTTPS es importante, pero no basta para hacer que sea segura una red WiFi. La seguridad debe abordarse en diferentes capas.
3. Ataques entre dispositivos conectados
En un evento pueden coincidir cientos de smartphones, ordenadores, tablets, TPV, impresoras y otros dispositivos. Si todos ellos comparten una misma red sin aislamiento adecuado, aumenta la superficie de exposición.
Un equipo comprometido podría intentar comunicarse con otros dispositivos conectados a la misma red y aprovechar servicios que estén expuestos o configuraciones deficientes. En eventos profesionales esto cobra mayor importancia y dimensión, ya que algunos asistentes pueden conectarse con ordenadores que contienen información de empresas, documentos internos o credenciales de trabajo.
Una medida habitual en redes WiFi para invitados es el aislamiento de clientes, que limita la comunicación directa entre dispositivos conectados. Las recomendaciones actuales de seguridad para redes públicas contemplan precisamente mecanismos de aislamiento y filtrado para reducir este tipo de ataques.
4. Robo de credenciales mediante páginas falsas
El objetivo de un ataque no tiene por qué ser interceptar directamente una contraseña. En ocasiones resulta mucho más sencillo conseguir que el propio usuario la introduzca en una página falsa.
Por ejemplo, después de conectarse a una WiFi aparentemente legítima, el asistente podría recibir una pantalla que imita el acceso a un servicio conocido y solicita su correo electrónico y contraseña. Si el usuario introduce sus datos, estos pueden quedar en manos del atacante.
En un entorno con cientos o miles de asistentes, la confianza que genera el nombre de un evento, una feria o una institución puede convertirse en una herramienta de ingeniería social.
5. Malware y descargas maliciosas
Una conexión comprometida también puede utilizarse para intentar dirigir a los usuarios hacia contenidos maliciosos. El riesgo puede aumentar si los dispositivos están desactualizados, utilizan aplicaciones vulnerables o los usuarios aceptan descargas y avisos sin comprobar su procedencia.
Esto no significa que conectarse a una WiFi abierta vaya a infectar automáticamente un móvil u ordenador. La infección suele requerir que exista una vulnerabilidad o que el usuario realice alguna acción adicional. Aun así, una infraestructura de red insegura puede proporcionar a los atacantes ciertas ventajas para intentar estos ataques.
6. Problemas de privacidad y confianza
La seguridad no es el único aspecto que debe preocupar a los organizadores. Una red WiFi para eventos también implica gestionar correctamente la privacidad y la información asociada al servicio.
Dependiendo de cómo esté diseñada la infraestructura, pueden existir registros técnicos relacionados con las conexiones, dispositivos o autenticación de usuarios. Esto hace que sea muy importante establecer qué información se recoge, durante cuánto tiempo se conserva y quién puede acceder a ella.
Las nuevas recomendaciones de seguridad para redes WiFi públicas ponen precisamente el foco en combinar seguridad, privacidad y control de identidad, además de proteger la infraestructura frente a puntos de acceso fraudulentos.
¿Cómo proteger una red WiFi para eventos?
La solución a estos riesgos no pasa necesariamente por obligar a todos los asistentes a utilizar una contraseña complicada. En un evento, la seguridad debe combinarse con una experiencia de conexión sencilla.
Entre las medidas más importantes se encuentran separar la red de invitados de las redes internas utilizadas por la organización, aplicar aislamiento entre clientes, utilizar sistemas de autenticación adecuados, mantener actualizados los equipos de red y controlar los puntos de acceso autorizados.
También es recomendable utilizar tecnologías de cifrado modernas. Para redes abiertas existen soluciones como WiFi Enhanced Open, basada en Opportunistic Wireless Encryption (OWE), que permite cifrar individualmente las comunicaciones sin exigir al usuario una contraseña compartida.
Además, es esencial que la red se dimensione correctamente para soportar la cantidad de asistentes y dispositivos previstos, más aún en eventos multitudinarios de varios días. Una infraestructura que se satura fácilmente, además de provocar una mala experiencia, también dificulta la supervisión y gestión de la red.
Una WiFi para eventos debe ser segura además de rápida
En eventos que reúnen a cientos o miles de personas, como una feria, congreso, concierto o evento corporativo, la conectividad es prácticamente uno de los elementos clave que determinan la experiencia del asistente en los eventos.
Por eso, contratar una conexión a Internet debe ir más allá de otros factores igualmente importantes como la velocidad máxima o el ancho de banda necesario para un evento.
También son factores importantísimos la seguridad, la segmentación de la red, la capacidad para soportar muchos usuarios simultáneos, la monitorización y la posibilidad de adaptar la infraestructura a las características del recinto.
Una red WiFi abierta y sin protección puede convertirse en una puerta de entrada para ataques, mientras que una red profesional correctamente diseñada hace que puedas ofrecer una conectividad sencilla a los asistentes sin renunciar a unas medidas de seguridad adecuadas.
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Uno de los requisitos indispensables de cualquier evento hoy en día es tener una conexión que sea fiable, efectiva y segura.





